Viernes 23 de abril, Día Internacional de Libro: el día amaneció con grave amenaza de lluvia y nosotros habíamos programado dos estupendas actividades… ¡en la calle! Pero los dioses escucharon nuestros ruegos y las nubes despejaban justo cuando empezaba La noche de los libros en La Mar de Letras.
Uno de los acontecimientos más importantes del año para nuestra librería se acabó convirtiendo en una de las grandes propuestas de la tarde-noche del Barrio de los Austrias: repetimos la creación de un libro gigante que coordinó, de nuevo, Reciclator. Los pequeños ilustraron y escribieron las páginas de cartón, pasando del pincel a las manos en menos que canta un gallo. Manchas por todas partes acreeditan el buen rato disfrutado.
Y después, el gran Edward (¡sí, el único y el mejor profe de inglés de la ciudad!) y su grupo The Dogs amenizaron la velada con un concierto inolvidable. Los chavales, músicos espontáneos armados de botes, palos y maracas, bailaron sin parar, eso sí, algo menos que sus padres, al ritmo de esta banda al mejor estilo british.
Vino, limonada, fresas y tomates para mantener el tipo hasta que empezaron las retiradas, pues al caer el sol llegó la hora de la cena. Aún nos quedaban un par de horas por delante despachando libros con descuento en esa singular noche.
El resultado: un gran éxito que nos ayudó a cerrar las puertas de La Mar de Letras de muy buen humor.
¡Muchas gracias a todos por venir!
Reciclator
The Dogs
Unas fotos
Y un video
Tags: Día del Libro














ES AMOR BASTANTE para La Mar de Letras,
Nuestra eternidad
son los hijos
y las hijas
que dan hijos
eternamente,
que un segundo es
cuando un niño es,
una página entera
del libro humano
o una miniatura de Dios
Hechiza pasear en la viceversa
de las barcas del amor
Encanta pasear por las calles
alumbradas de niños
y embellece la ilusión
con que colorean
los mismísimos colores
Niños
haciendo brillar el Sol
Niñas
haciendo brillar la Luna
que ansían subir trepando por los besos
hasta esa madre luna
abrazada a un árbol
altamente poderoso
Crecemos
en sus menorías
y en su vivir viviendo
sin temer otro miedo
que al hombre feroz
Es un pellizco de fe
la felicidad niña
es tierra húmeda en las manos
repletas de pequeñeces
y ese jaleo del querer quiero
Desde aquellas cosechas
en que nos regalaron
la vista de los paisajes
y la amistad de los animales
siguen cayendo al albur
manzanitas de la suerte
aquí o ahí, cerca y lejos
Es Amor Bastante
para tantas calamidades
que manchan los sentimientos
con nombres propios
Todos los pueblos
comienzan con el nombre
de un primer hijo
Todas las artes imitan
los oficios de la infancia
que fabrican felicidades
en los ratos libres de la libertad
Sones
afinando los dedos
Sabores
en las frutas de las fuentes
Olores
que quedan tendidos al aire
Y las hojas en los tejados
que nunca se fueron
ni se irán en ningún tiempo
cual no, nos dejaron
aquellas hermosas rocas
que miden el tiempo
y nos lanzan a las aguas
de ayer niño
Miradas a las miradas,
les debemos cobijo
en la paz de la amnistía
Está la noche vivaz en la piel de su luz
Las nubes acolchan las montañas
Los mares trastean las orillas
Se adivina
de qué hablan las estrellas
en los cielos de los ojos de los niños
Es hoy, y no llueve
Jorge Q.