Lo que la palabra esconde

Acaba de llegar a mis manos el libro “Terciopelo. Historia de un ladrón”, de Silvana D’Angelo y Antonio Marinoni, editado por Océano Travesía. Narra la historia de un ladrón singular que recorre de forma silenciosa las habitaciones de una casa imposible de describir por lo extraordinaria. Un lugar habitado por presente y pasado con grandes historias que han impregnado cada rincón. A lo largo de las páginas, le seguimos mientras camina suavemente entre objetos que envidiaría cualquier museo del mundo. Sin embargo él no busca nada con valor material , persigue algo mucho más difícil de encontrar. Un enigma que el lector resolverá mientras intenta hacer memoria y regresar a su primer hogar.

“Terciopelo” es una joya para los amantes del arte en el sentido más amplio: pintura, escultura, diseño industrial, mobiliario, artes aplicadas… Un libro que hay que mirar y remirar mientras te salen al paso Magritte, Rodin, Antonioni, Castiglioni, Donghi, Chirico, Bourgeois, Sacco, Thonet… Lo más nutrido del arte contemporáneo que se codea sin problemas con ilustres antecesores como Ingres, Listard, o Victor Hugo

Terciopelo es muy especial, algo que el personaje asume desde su presentación: “Entro en las casas como una caricia. Paso como una ola que se extiende sobre la arena. Si pudiese hablar, la casa elegida no diría sino cosas buenas de mí”. Un personaje que no tiene desperdicio, como tampoco lo tiene esta edición que encierra unas guardas que te desvelan la respuesta a aquello que tu ojo reconoce y tu memoria no recuerda.

No se permiten comentarios.