Vamos a buscar un tesoro

Dice el saber popular que el dinero no da la felicidad  pero siempre queda la coletilla de que ayuda bastante a conseguirla. Este el punto de partida de “Vamos a buscar un tesoro”, del incombustible Janosch, que pone a oso y tigre a pensar sobre este tema a raíz de no conseguir pescado y tener que conformarse con una coliflor de la huerta. Puestos a desear, con un poquito de dinero podrían disfrutar de su manjar más ansiado, una  trucha de río tan deliciosa como esquiva. Los personajes de Janosch son tiernos, entrañables, ingenuos y valientes, así que se ponen en marcha para  buscar un tesoro y conseguir esa felicidad extra que da el dinero. La búsqueda es ardua y nada fructífera aunque por el camino van conociendo a otros animales que tienen claro que la felicidad no tiene nada que ver con el dinero. Cuando todo parece perdido y están de regreso a casa, la fortuna les sonríe: ¡duermen bajo un árbol cargado de manzanas de oro! Oso y tigre, amigos leales e inseparables, inician el camino del consumismo canjeando su oro por dinero en un banco y caen en las discordias que trae la riqueza. Son presa de recaudadores, estafadores, ladrones… y pierden el buen humor y la confianza entre ellos. Por supuesto, como ya imaginaréis, también pierden el dinero y recuperan lo que es verdaderamente importante. La coliflor con mantequilla sabe a felicidad cuando la compartes en el hogar con los que amas.

La editorial Kalandraka nos ha hecho un poco más felices al recuperar este título que echábamos de menos desde hace tiempo. Así pues, vuelve al hogar este clásico de la literatura infantil que forma trilogía con “Qué bonito es Panamá” y “Correo para el tigre”. Oso y tigre marcaron la fama de Janosch como autor infantil, iniciando un estilo completamente separado de su trayectoria como pintor e ilustrador de obras con trasfondo político. Sus animales humanizados nos llevan al país idílico de una infancia perdida en la que la vida da valiosas experiencias y la amistad y los buenos sentimientos son los valores en alza. Janosch enamora con ilustraciones e historias llenas de ternura y complicidad donde lo importante no tiene nada que ver con la economía ni lo material. Inocencia y optimismo, dos cosas que todos deseamos para la infancia de nuestros hijos.

Para saber más sobre Janosch no te pierdas el artículo “Janosch: el osito que leía a Bukowski” publicado por Ana Garralón en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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