El topo que quería saber… un clásico de la escatología

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza, con texto de Werner Holzwarth e ilustraciones de Wolf Erlbruch, es un éxito garantizado si buscas un libro que enganche a los peques de 3 a 5 años. La historia narrada es sencilla: un topo sale de su madriguera y se encuentra con que una plasta le ha caído en la cabeza. Indignado, decide averiguar quién le ha hecho aquello por lo que va preguntando a todos los animales que encuentra. A través de una investigación exhaustiva va descartando culpables y acaba un tanto desorientado hasta que gracias a las moscas, expertas en la materia, encuentra la clave para descubrir al culpable. En ese momento el topo idea su venganza y avanza decidido para pagar con la misma moneda al perro Hermenegildo. Dicho y hecho. Una vez cumplido su propósito el topo vuelve a su madriguera, supuestamente satisfecho. Se trata de una historia circular y recurrente con claras pautas de repetición pensadas para los prelectores. La historia transcurre en un solo día y en el mismo entorno.El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza es uno de nuestros libros favoritos por la forma tan divertida en que aborda un tema escatológico muy metido en el humor  infantil “caca, culo, pedo, pis” con un planteamiento detectivesco y una sutil ironía que llega a su culmen al final del libro con la venganza del topo. Es uno de los clásicos infantiles en gran parte debido a la ilustración, de estilo expresionista, sobre fondos blancos y con una galería de animales “humanizados” por los que sientes una simpatía inmediata además de conocer perfectamente cómo hacen “aquello”. La narración se sustenta básicamente en las expresiones del topo y aquellos que interactúan con él gracias a una magistral selección de expresiones y momentos “congelados” en los que acabas identificándote perfectamente con el “cabreo” del topo y los estados de ánimo por los que atraviesa. ¿Cómo reaccionarías si salieras tan tranquilo y te cayera aquello en la cabeza? El topo es tozudo, valiente y decidido, por lo que pregunta a todo aquél que ve y compara las pruebas para descubrir al culpable. Está muy enfadado, cabreado, indignado, desesperado, desanimado y ¡Por fin! encuentra la ayuda necesaria para tomarse la venganza por su mano. La ironía de esta venganza, de la que Hermenegildo ni siquiera se entera, es una argumentación muy sutil sobre lo ridículo de las venganzas en general. El topo es pequeño, mucho más chiquitito que todos aquellos a los que pregunta con arrogancia, y recibe la ayuda de otros seres pequeños, más pequeños que él, las moscas.

La caracterización de los animales es espléndida, así como la elección de un escenario simple compuesto por una línea de prado y un fondo blanco, porque recurre al imaginario colectivo, a los recuerdos propios con los que hemos ido dotando a los distintos animales con rasgos de carácter. Detalles como los zapatitos del topo, sus gafas, la zanahoria mordida de la liebre o el aire soñador de la cabra enlazan directamente con lo que “ya sabemos” del animal. Y todo esto sin dejar de sorprenderte porque además es un libro estupendo para descubrir los animales de granja con los más pequeños. El texto asume también muchas de estas características con un tono socarrón que evita la palabra “caca” y cualquiera de sus sinónimos además de aportar un texto acotado cada vez que alguno de los personajes defeca.

Este es un libro que debe leerse en formato grande, ya que guardas, cubiertas y página de entrada animan a adentrarte en la historia y completan el ambiente con guiños que disfrutas cuanto más conoces el argumento. El formato pequeño de este libro tiene la ventaja de ser más económico pero destroza el planteamiento de una historia que se desarrolla a doble página.

No se permiten comentarios.