Vitaminas para seguir siendo niños

Te pasas la vida queriendo ser mayor cuando eres pequeño y justo lo contrario cuando, tras un largo recorrido, notas como la mochila que llevas a la espalda pesa cada vez más. Se supone que al ser mayor dejan de darte órdenes, entiendes cómo funciona el mundo, no tienes miedo y puedes hacer cosas “molonas” como conducir, salir de noche, irte de viaje sin pedir permiso, comer lo que quieras… El niño que vive dentro de nosotros puja una y otra vez por salir, se desmanda con las vacaciones y de vez en cuando te recuerda qué es lo que te hace feliz. Esta nostalgia de la infancia es tan común que sufre ataques compulsivos bien manejados por el mundo de consumo en el que vivimos. Se acerca la Navidad y nuestro afán por hacer felices a los niños de la familia se desborda. La ilusión por los regalos, los nervios de las noches mágicas, la creencia en que todo el mundo es bueno y mucho más en estas fechas, las ganas de ver  la felicidad en los ojos de nuestros hijos… todo esto es también territorio de los niños que fuimos o deseamos ser. Esta brecha entre el mundo adulto y el mundo infantil, este deseo de no perder lo que consideramos nuestro yo más profundo, está presente en buen número de álbumes ilustrados (recordemos al genial Iyoké y el estupendo “Qué es un niño”) pero, por un curioso azar, en este año han aparecido tres títulos que son joyas para hablar del tema.

“Cuando os hagáis pequeños”, de Uxue Alberdi y Aitziber Akerreta, cambia el habitual desglose de lo qué es el mundo por una esperanzadora explicación de los niños hacia los mayores sobre lo que les espera cuando sean pequeños. El texto tiene un tinte poético que te atrapa desde la primera página y va muy bien acompañado por una ilustración que deja muy claro el contraste entre la realidad infantil y la realidad adulta. Los niños juegan mientras los adultos corren al trabajo, los peques viven en una casa fantástica mientras los adultos cenan agobiados por la hipoteca… menos mal que volveremos a ser niños y cuando nos hagamos pequeños recogeremos moras en lugar de discutir, abriremos la boca para beber  la lluvia…”Cuando os hagáis pequeños, de mayores querréis ser pequeños.”

“De mayor quiero ser pequeño”, de Ximo Abadía y editado por Dib-Buks, es uno de los libros que guardaré entre mis favoritos durante mucho tiempo, lo que tiene su mérito porque “quiero leer todos los cuentos del mundo”. Responde a una pregunta muy trillada cuando eres niño, la consabida “Qué quieres ser de mayor'”. La respuesta a esta pregunta será el tema de la redacción escolar y Ximo Abadía la responde de forma inolvidable dejando claro que “crecer es bueno pero sin perder el niño que llevamos dentro.” Yo de mayor quiero salir a pasear con un elefante, quiero pintar estrellas y coleccionar flores secas, quiero bañarme con el culo al aire, viajar mucho, tener amigos invisibles, coger copos de nieve, encontrar un gamusino… “Yo de mayor quiero ser pequeño.”

“Si yo fuera un gran gigante”, de Guridi y editado por Narval, es un libro para todos aquellos que creen en la grandeza de lo pequeño, tal y como dice su autor en la dedicatoria. Arranca desde una premisa que todos nos hemos formulado al ver una hilera de hormigas; para ellas somos gigantes. A partir de ahí comienza la fabulación sobre cómo sería ser un gigante, qué cosas haría, cómo me sentiría. La gran baza de Guridi es que él tiene  una serie de respuestas a cuál más hermosa hasta cerrar con una certeza: “Me gusta ser pequeñito”. El libro guarda mucho más de lo que parece, tras la imagen del gigante acaba apareciendo su similitud con un adulto, la soledad de un mayor que resguarda al niño que hacer volar la imaginación, el reconocimiento del niño sobre lo reconfortante que es sentirse amado y seguro aunque no es fácil siempre para los padres. “Si yo fuera un gran gigante, haría de monte para los bosques.”

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