Libros grandes para los más pequeños

Acostumbrados a las maravillas dirigidas a los prelectores a partir de 3 años con frecuencia olvidamos que existe todo un mundo de opciones por debajo de ese límite de edad. En este año que está a punto de acabar  han salido a la palestra varios títulos que están a la altura de hitos como “De la cuna a la luna” de Antonio Rubio, “Delante de mi casa” de Marianne Dubuc, o el tristemente descatalogado “El libro de los ruidos” de Bravi. No sorprende que las iniciativas más destacadas partan de editoriales  tan comprometidas con el mundo infantil como Kalandraka, Lóguez o Kókinos.

Os contamos lo que más nos ha gustado en 2013:

¡Buenas noches buho!

Pat Hutchins

Kalandraka

Un álbum ilustrado perfecto para los dos años que juega con la estructura acumulativa para contarnos las peripecias de un pobre búho que no puede dormir durante el día ya que en su árbol no paran de hacer ruido. Abejas, ardillas y pájaros varios, lanzan onomatopeya tras onomatopeya que ponen en juego la habilidad del narrador y la participación de los que le escuchan. La historia avanza hasta llegar la noche donde aguarda un final tan esperado como humorístico. El texto es sencillo y muy pegadizo y funciona estupendamente en simbiosis con la ilustración alegre y luminosa que ya nos encandiló en “El paseo de Rosalía”.

Corre a casa, ratoncito

Britta Teckentrup

Lóguez

Este es un libro de cartón en el que el troquel es parte fundamental de la historia. Un ratoncito corre hacia su casa en medio de la oscuridad. Le acechan grandes peligros que sólo se ven gracias a los ojos que aparecen a través de los agujeros troquelados en la hoja y que el lector debe intentar adivinar. Combina animales muy conocidos con otros que no lo son tanto; una buena fórmula para divertirse y mantener la tensión mientras se resuelve el misterio.

Este álbum es genial para dos y tres años pero también da buenos resultados adaptando el juego a partir del año.

Leer y tocar Librojuego

Eric Carle

Kokinos

Carle es uno de los grandes y totalmente imprescindible a la hora de crear una biblioteca para prelectores. A él le debemos títulos como “La pequeña oruga glotona”, “Oso pardo, oso pardo ¿qué ves?” o el maravilloso “El grillo silencioso” (¿Cuándo lo reeditarán? Lo echamos mucho de menos). Este año Kókinos ha publicado una propuesta de Carle estupenda para los más peques y los suficientemente flexible como para usarla con holgura de los 12 a los 36 meses. Se trata de “Lee y tocar. Librojuego”, un libro bilingüe para jugar con texturas, colores, formas, números y palabras. El libro es fantástico, no podía ser de otra manera teniendo este autor, y no le falta detalle para usarlo con edades tan tempranas (cantos redondeados, solapas fuertes, espejo, páginas de cartón…)

Si yo fuera un león

Isabel Pin

Lóguez

Desde que cayó en nuestras manos “El pequeño agujero” somos fieles seguidores de Isabel Pin, una autora con propuestas muy certeras y que usa como pocos el troquel y el juego como parte del aprendizaje lector. “Si yo fuera un león” demuestra esto una vez más y pone en danza la afición de los niños a imitar los sonidos de los animales. Este es un libro para divertirse: ” Se abre, se sujeta delante de la cara y la función está lista. Hay que descubrir nueve animales, pintados en espléndidos colores. Y en la última página, espera una sorpresa.”. Es genial para usarlo de 1 a 3 años aunque también resulta irresistible para los 4 e incluso los 5.

Los colores hablan

IMAPLA

Océano Travesía

Imma Pla, más conocida como IMAPLA, es pura imaginación y creatividad. A ella le debemos títulos como “El rey del mar” o “Lola, todo un día en el zoo”. Que nos gusta mucho es cosa sabida al igual que la editorial en la que últimamente publica, Océano Travesía, que arriesga con propuestas innovadoras en el mundillo infantil. Pues bien, originalidad y sabiduría es lo que ofrece “Los colores hablan” que maneja los gustos y habilidades de los dos años con maestría. En una cajita habitan siete libritos que representan a los siete colores que viven en una granja. En cada uno de ellos se encierra un pop up sencillo y resistente, un sonido del animal, una pista para adivinar y la solución final. Anticipación, manipulación, encajar y ordenar, animales e imitación… ¿puede haber algo más irresistible para los dos años mientras aprenden los colores? Además, cómo se podía esperar, los libros son fantásticos desde el punto de vista gráfico.

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