Oso quiere contar una historia

El matrimonio Stead (él autor y ella ilustradora) se ganaron un lugar en nuestro corazón con “Un día diferente para el señor Amos”, un álbum delicado, lleno de sensibilidad y con un recorrido fantástico por la idiosincrasia de distintos animales sin insultar la inteligencia del niño como lector. Nada de ojos redondos y colores pastel, nada de ñoñerías, nada de moralejas facilonas. El señor Amos nos habla del respeto a los animales, de la solidaridad entre compañeros, de la amistad como bálsamo para las heridas, todo ello en un perfecto ensamblaje entre texto e imagen. Los Stead pusieron el listón muy alto pero su nuevo libro, “Oso quiere contar una historia”, se pone a la altura del señor Amos sin problemas. Editado en castellano por Océano Travesía, “Oso quiere contar una historia” nos mete de lleno en el cambio estacional y la ruptura de relaciones que este hecho conlleva si tienes que hibernar, como es el caso de los osos. Hay que decir adiós a los amigos y prepararse para dormir durante un largo periodo de tiempo. Todos los animales andan atareados acumulando provisiones para la estación del frío, pero oso quiere palabras, un nexo que le mantenga atado a aquellos de los que estará separado, un hilo de conexión con la vida. La forma en que se desarrolla esta confrontación de necesidades deja clara la maestría de sus autores. A modo de fábula la historia va desgranando el valor de la paciencia, la solidaridad y la comunicación. Tras el invierno, oso vuelve a la vida activa y será su necesidad de palabras la que reúna de nuevo a todos los animales, conectados de nuevo gracias al lugar común de los cuentos. Se trata de una hermosa historia sobre la importancia de la narración, de la fabulación, a la hora de crear vínculos afectivos.

Parece que, de nuevo, esta pareja de creadores ha conseguido un álbum redondo. El texto de Philip C. Stead es pausado y cadencioso, imprimiendo un ritmo lento que va avanzando acompasado con el paso inexorable del tiempo. La ilustración de Erin E. Stead se adapta como un guante al tono de la historia impregnando de calidez las imágenes con acuarelas y una paleta de colores que crea un ambiente intimista.

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