Los premios de los libreros

Los premios de los libreros son unos premios diferentes. No tienen dotación económica y el interés que persiguen es mostrar de manera colectiva el parecer de los libreros y libreras sobre lo que leen, lo que más les ha emocionado, lo mejor editado, todo aquello que es capaz de alimentar la pasión por un oficio tan hermoso. Con la que está cayendo no es moco de pavo que un colectivo tan amplio y diverso sea capaz de conmoverse por un buen libro y saque pecho “a una” por reivindicar un oficio que juega un papel importante en la difusión cultural.

El Premio Libro del Año 2014 ha recaído en la obra Del color de la leche, de Nell Leyshon, editado por Sexto Piso. El jurado celebra con esta concesión “su capacidad para trascender la propia realidad a través de la escritura. Nos ha cautivado al igual que ha conmovido a sus lectores. Al premiar este título, los libreros queremos ser voz de todos aquellos que quedan fuera de los libros de historia”.

Las obras finalistas han sido Los surcos del azar, de Paco Roca (Astiberri), “novela gráfica de gran fuerza narrativa” y 1914, de Margaret MacMillan (Turner), “un ensayo definitivo sobre los orígenes de la Gran Guerra”.

El Premio Álbum Ilustrado recae este año en El rebaño, de Margarita del Pozo, ilustrado por Guridi y editado por La Fragatina  Texto e ilustración van de la mano en este álbum que da una vuelta de tuerca a conceptos tan traídos y llevados como contar ovejas para dormir o ser la oveja negra de la familia. Unir ambos conceptos, batirlos y transformarlo en entrañable es la tarea que han llevado a cabo sus autores. Dos artistas que conectan a las mil maravillas con el mundo infantil y que saben mucho sobre lo fascinante que resulta salirse de vez en cuando de la fila.

Las obras finalistas han sido Hilo sin fin, de Marc Barnett, editado por Juventud y El árbol de los recuerdos, de Britta Teckentrup, editado por NubeOcho. Dos obras que tratan temas difíciles de verbalizar pero fáciles de sentir e interiorizar. Tratados con delicadeza y sensibilidad, temas tan diferentes con la pérdida y la actitud ante la vida, comparten un sustrato de esperanza muy bien plasmado tanto en texto como ilustración.

El Premio Leyenda recayó en Beatriz de Moura, en reconocimiento a su “larga trayectoria como editora indispensable para entender la edición independiente en el último medio siglo en el que ha construido un catálogo de referencia con colecciones emblemáticas como Cuadernos ínfimos, Cuadernos Marginales, La Sonrisa Vertical o Andanzas, donde tienen cabida el ensayo, la poesía o la novela, siempre con una mirada atenta a la ciencia y a la memoria”. “Los libreros somos deudores de editores como Beatriz de Moura (…) Editores que han hecho una apuesta por las librerías como lugares irremplazables para que los libros vivan y se vendan, y que prestan un apoyo constante a los libreros”.

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