Bebés. Libros recomendados

helenA los bebés les encanta ver imágenes y escuchar palabras. Eso es todo lo que se necesita para poder compartir con ellos pequeños momentos de “lectura”, con libros de verdad. Nos referimos a libros con páginas de papel, con letras y dibujos impresos. Dejemos los de tela o plástico para mejor ocasión. Son un bonito juguete, pero no sirven para leerles en voz alta. Busquemos aquellos libros con dibujos sencillos, con animales, con caras y con muchas páginas para pasar. A los seis meses son capaces de recordar sus preferidos: los que nos invitan a decir rimas en voz alta, con juegos onomatopéyicos y con repeticiones. También nos sirven los de nanas y canciones tradicionales, pues es el momento perfecto para presentarles el extenso y rico bagage de nuestro folklore. A partir del primer año son interesantes los libros que cuentan alguna historia de estructura sencilla, los que presentan imágenes muy detalladas de la vida diaria, los de imágenes que se prestan a distintas interpretaciones, y también los que se pueden manipular. No nos dé miedo que los rompan, pues nunca los disfrutarán como ahora.

Como ven, no hemos hablado en esta sección de los libros que enseñan. Hay una intención excesivamente pedagogizante en los títulos para los más pequeños, que acaban convirtiéndose en sermones sobre el chupete, los pañales, el biberón… o en un compendio de saberes (colores, formas, opuestos) que, en cualquier caso, el bebé aprenderá con más eficacia en la vida real. Dejemos, en cambio, que disfruten de buenas historias, que echen a volar la imaginación y que aprendan a amar los libros desde la cuna.

Los primeros meses

Empecemos con los Los libros del chiquitín, de la gran ilustradora británica Helen Oxenbury. La colección presenta variosaprendiendo libros de pequeño formato, con hojas de cartón y dirigidos a dos franjas de edad. Hasta los seis meses: Jugando, Aprendiendo, Amigos, Vistiéndose y La Familia. Hasta los doce meses: Vacaciones, Ayudando, Animales, A la cama y Comprando. Cada título trata, sólo con imágenes, un capítulo de la vida cotidiana con situaciones fácilmente reconocibles para ellos.

A partir de los cinco o seis meses podemos introducir pequeños textos rimados o cantados. La colección De la cuna a la luna, de Antonio Rubio y Óscar Villán recrea el ritmo interno de las canciones tradicionales en cinco títulos, cinco libritos de hojas de cartón: Luna, Pajarita, Cinco, Cocodrilo y Miau. Casi cualquier melodía que queramos aplicar a los textos rimados funcionará y nos servirá para atraer la atención del bebé, que observa fascinado repeticiones, acumulaciones, cincoprogresionesu reflejadas también en las ilustraciones. Elementos que recuerdan, como decimos, a las nanas y canciones de la tradición oral, elementales para el desarrollo del lenguaje, la motricidad y la afectividad del pequeño. Dos libros muy completos nos pueden ayudar en nuestra tarea: Jugar, cantar y contar, de Carmen San Andrés, una completa colección de juegos, rimas y canciones, con un CD que resulta perfecto para que los padres recuerden las melodías de su infancia. Además, está clasificado por tipo de juegos, presenta una pequeña explicación sobre cómo actuar las canciones e incluye partituras. ¡Aserrín! Repertorio de mimos, juegos y canciones para los más pequeños también incluye CD y es ideal para los primeros meses del bebé, pues incluye todos los juegos tradicionales de manitas, con partitura, explicaciones sobre cómo jugarlos y posibilidades pedagógicas. Al final hay un índice muy práctico de los distintos aspectos del desarrollo infantil que se trabaja en cada canción.

Las primeras lecturas

El bebé crece y a partir de un año empieza a realizar sus primeras lecturas propiamente dichas. Sólo que en este caso, la lectura todoes “escuchada” (leen mamá o papá) o se trata de una lectura de imágenes. El epílogo del libro Todo un mundo, escrito por la especialista Teresa Durán, habla de la prelectura y es un brevísimo pero lúcido ensayo sobre el tema: el bebé o el niño muy pequeño está “leyendo” cuando mira imágenes, pues finalmente en ambas acciones se trata de descodificar una serie de símbolos y de darles un sentido. Este libro de Katy Couprie es un compendio de imágenes único, rico en significados y narraciones, con muchas páginas que abarcan todo un mundo y que el bebé disfruta pasando y repasando, una y otra vez.

Lectura de imágenes es también la que propone Leo Lionni en sus cuatro títulos para bebés: ¿Quién es?, ¿Dónde?, ¿Cuándo? y ¿Qué es?, que introducen los primeros conceptos abstractos de forma creativa, ayudando al niño a experimentar cuandopor sí mismo el significado de palabras complejas. Al juego básico que proponen los padres, el niño responde con una infinitud de interpretaciones que ni siquiera sabíamos que estaban ahí.

Los títulos de la serie Dudú, de Annette Swoboda, constituyen unas maravillosas primeras lecturas. Sencillísimas y elementales, son las historias de un pato y de su vida cotidiana, que se presenta tal cual, sin ánimo de enseñar o dirigir al pequeño hacia determinado comportamiento. La autora ha conseguido conectar con la sensibilidad propia de esta etapa: Dudú se viste, Dudú y el orinal, El chupete de Dudú y Buenas noches Dudú.

Como primeras historias son ya títulos clásicos en la biblioteca infantil El baño de Gato, Gato tiene sueño, Perro tiene sed, Pato está sucio, Gato busca un amigo y Ardilla tiene hambre, del japonés Satoshi Kitamura. Animales enfrentados a distintas situaciones de la vida cotidiana, las resuelven con curiosos experimentos y ponen todo tipo de caras para patodeleite del espectador. Historias que conectan con las emociones del bebé mayor, sin dar sermones y divirtiendo.

Desgraciadamente, los libros clásicos de Miffy, de Dick Bruna, están descatalogados. La editorial Kalandraka ha reeditado algunos títulos, que si bien no son los más representativos de este autor holandés, merecen la pena por el poder narrativo que consigue Bruna con ilustraciones extremadamente simples. Los bebés entienden de maravilla lo que les están contando: Miffy visita el zoo, Buenos días, Miffy y Cuenta con Miffy. También pueden encontrarse tres títulos editados por Parramón: ¿Estás dormida, Miffy?, Miffy y la pelota y El gran día de Miffy.

El libro como juego

miffyLos libros con muchos detalles son otra buena alternativa a partir de un año: son excelentes las estaciones de Rotraut Susanne Berner: El libro del otoño, El libro del invierno, El libro de la primavera, El libro del verano. Casi cualquier cosa que interese al pequeño se encuentra entre las páginas de cartón de estos libros de gran formato. Además, invitan al juego, a la invención de historias y a que el niño empiece a disfrutar del libro sin necesidad de contar con un adulto que le lea.

Como libros para manipular, proponemos El pollo Pepe, de Nicke Denchfield y Ant Parker. Realmente, el pollo Pepe no necesita muchas presentaciones, porque nos encontramos ante una de las grandes estrellas de los libros para bebés. Garantizado: cautiva a los bebés de a partir de un año gracias a un gran sentido del humor y a espectaculares dibujos que se despliegan al abrir sus páginas.

Para jugar con los deditos, la serie de Taro Gomi incorpora agujeritos, en libros de pequeño formato en cartón duro, como parte moversedel cuento, creando un juego divertido e inteligente, con ilustraciones muy esenciales: Hay un ratón en la casa, A moverse, Escapes, ¡Mira lo que tengo!, Adivina qué es y Adivina quien soy.

Con la serie del Señor Coc, de Jo Lodge, se incorpora todo un personaje a la literatura para niños de 1 a 2 años. El señor Coc se despliega y hace muecas, se esconde, se toca los pies, se prepara para ir a una fiesta invitando a los niños a jugar con él. Para los más bebés: Arriba y abajo, Chap, chap, Muu, muu y Verde vivo. Un poquito más avanzados, ¿Está preparado, Señor Coc?, Imita al señor Coc, ¿Qué tiene, señor Coc? y Toc, toc, señor Coc. Y los de formato grande: El viaje del señor Coc y Los amigos del señor Coc.

casaCon La casa del señor Coc nos despedimos del bebé, que está apunto de entrar en la primera infancia. Esta casa de cartón en tres dimensiones le permitirá su primer juego simbólico, tan importante para el desarrollo del pequeño. Ya puede recorrer todas las habitaciones y hacer con este cocodrilo lo que los mayores hacen con él: bañarlo, vestirlo, darle de comer, y leerle un cuento antes de ir a dormir. Recomendado a partir de los 24 meses. También, en el mismo formato, acaba de salir La granja del señor Coc, con un tractor incorporado.

[Marta Ansón Balmaseda]

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