Prelectores. Libros recomendados

globoA partir de los dos años, el niño empieza a comprender y a disfrutar historias más complejas, con contenidos que arrojan luz sobre uno mismo y sobre cómo funciona el mundo, historias cortas, de estructuras sencillas, como las de los cuentos de hadas, que ya pueden introducirse. A medida que mejoran su comprensión y su capacidad de escuchar, conviene ir ofreciendo cuentos con la mayor variedad posible de estructuras narrativas, ya sean clásicos o contemporáneos. Es decir, no sólo limitarnos a leerles las historias con un principio, un nudo y un desenlace, sino atrevernos con cuentos sin final, narraciones circulares, historias descriptivas, diálogos, narraciones sólo con imagen… Eso les permitirá más adelante ser lectores competentes, al dominar las distintas formas que existen de narrar por haberlas escuchado desde pequeños.

Los libros favoritos suelen tener un sentido del humor inteligente, situaciones absurdas y finales desconcertantes. También son de gran éxito aquellos que saben conectar con algún sentir propio de esta primera infancia. Eso sí, no olvidemos que seguirán disfrutando de los libros que juegan con las imágenes, de los pop-up o libros móviles, de las rimas, de las retahílas y de la tradición oral. También es un buen momento para introducir libros informativos sobre cualquier tema que les interese: la luna, los caballos, los coches, la comida, etc…

Para profundizar más en el tema de la prelectura, recomendamos el libro Leer antes de leer , de la especialista Teresa Durán, que analiza la interiorización de la literatura por parte de los niños que todavía no leen.

Las primeras lecturas

Teresa Durán es también la autora del pequeño pero sustancioso epílogo del libro de imágenes Todo un mundo, de Katy rojoCouprie y Antonin Louchard. De pequeño formato, este libro ofrece una larga serie ilustraciones que abarcan todo lo que uno se pueda imaginar. La lectura de imágenes sirve de paso previo a lo que en el futuro será la lectura de letras, pues el niño aprende desde ahora a decodificar símbolos. Buenas noches luna, de M. W. Brown y Hurd, también propone un inteligente juego visual que encantará a los más pequeños como ritual para antes de acostarse. Es un clásico con el que desde hace décadas los niños americanos se van a la cama.

Los preferidos

Hay algunos libros que, a pesar de su aparente sencillez, conectan de forma especial con los sentimientos propios de los niños de dos años: la impotencia, el miedo a la separación o el deseo de independencia. Pocos como 1, 2, 3 gatitos de Michel van Zeveren, consiguen retratar los desbordantes sentimientos del niño pequeño ante lo que es para él una tragedia diaria: la separación de la madre y la entrada en el mundo de los sueños. Dos niños que quieren hacer las cosas a su modo son los protagonista de sendos libros que nos gustan mucho: El rojo es el mejor y Soy grande, soy pequeño, ambos de Kathy gatitosStinson e ilustrados por Robin Baird. Por su parte, El cochecito,  de Michel Gay, toca mediante una divertida historia y delicadas ilustraciones algunos miedos y los primeros pasos de independencia. Precioso y acertadísimo es Un globo tan bonito como la luna, de Komako Sakaï: el niño-lector se identifica con el sentimiento de impotencia, que tan bien conoce, del protagonista, en una historia llena de ternura y detalles sorprendentes. Pocos libros reflejan como este el mundo de la infancia. Otro libro recomendable: Hilderita y Maximiliano, del genial Fernando Krahn: ternura, humor, ciclos que se abren y se cierran. Dos mariquitas que se conocen, se enamoran, se casan, quieren viajar, tiene mariquitos… ¡Qué más se le puede pedir a un cuento bonito para prelectores!

A leer y a jugar

Algunos libros para niños de entre 2 y 4 años proponen un juego con el lector. Es el caso de La sorpresa de Nandi, de Eileen nandiBrowne, un cuento de repetición basado en una leyenda tradicional, con preciosas y coloristas ilustraciones. En Vamos a cazar un oso, de Michael Rosen y Helen Oxenbury, el ritmo del juego de los protagonistas marca tanto el divertido texto de Rosen, traducido con gran acierto por Verónica Uribe, como las preciosas ilustraciones de Oxenbury, que combinan el color con el blanco y negro. Con A la playa, de Thomas Docherty, uno se pregunta como ha hecho el ilustrador para meter semejante extensión de paisajes en un pequeño cuadrado de papel. Una aventura delirante, una bella relación de amistad, mucho sentido del humor, un leve toque de ternura y una imaginación sin límites. Podríamos añadir en este apartado el libro de Uri Shulevitz, Un lunes por la mañana, una canción tradicional francesa ilustrada y convertida en un cuento maravilloso. De Iela Mari, cuatro títulos imprescindibles: El globito rojo, La manzana y la mariposa, Historia sin fin y Las estaciones. Todos sin palabras, playaen un juego de formas en constante evolución, como también lo es un clásico del género: Oh!, de Josse Goffin. Por último, el precioso Kivitán, de Sita Jucker, un juego de búsqueda escrito en verso e ilustrado por una de las mejores acuarelistas que ha dado la literatura infantil.

Las primeras rimas

Los pequeños de dos años no suelen tener miedo a la poesía. A ellos no les importa no comprender el significado exacto de una palabra o el sentido que se esconde detrás de cada poema. Simplemente, disfrutan de la cadencia, de la sonoridad y del ritmo del lenguaje. Con frecuencia, los libros de poesía serán preferidos por ellos, memorizados y repetidos hasta la saciedad.

Hagamos buen uso de los grandes poetas como Lorca, Machado, Hernández, Darío… (recomendamos la excelente selección de Ana Pelegrín, Poesía española para niños y el maravilloso Libro de nanas de la editorial Media Vaca); no olvidemos la nanastradición oral (hermosa edición facsímil, Lo que sabía mi loro). Pero también se puede acudir a la frescura de la nueva poesía, apta para niños de entre dos y cinco años (en adelante).

Vamos a incluir en esta sección, por estar en rima, un precioso cuento de Javier Sáez Castán, Los tres erizos,  aunque en realidad se trata de una pantomima en dos actos con colofón sobre el robo de unas manzanas. Tanto la ilustración como el texto, fieles a la creación inigualable de su autor, hacen de él un libro único en su especie. También Margarita, de Rubén Darío, en la edición de Ekaré ilustrada por Mónika Doppert deja de ser un poema para convertirse en un cuento maravilloso. Las excelentes ilustraciones (de pequeño formato y en blanco y negro) amplían el universo poético de Darío aportándole ironía, humor y magia. De la misma editorial hay otros cuatro libritos que resultan ideales para leer al pequeño sus primeros versos: Señoras y señores, un poemario sobre una fiesta que celebra el sol; Chamario, que recoge las rimas que escribió para niños el gran poeta Eduardo Polo, ilustradas por Arnal Ballester; Doña Piñones, de Verónica Uribe, ilustrado por Fernando Krahn, sobre una viejecita y los vientos que le hacen rabiar; y Retablillo de Navidad, uno de los libros más bellos que conocemos sobre la Navidad, escrito con un fino sentido margaritadel humor por el venezolano Aquiles Nazoa e ilustrado de forma sorprendente por Ana Palmero Cáceres, quien se inspiró en las miniaturas religiosas de la Edad Media y en el folklore criollo caribeño.

Rimando con álbumes

La producción de álbumes ilustrados en rima ha dado hermosos ejemplares: para los más pequeños El bosque encantado de Ignacio Sanz, ilustrado por Noemí Villamuza, sobre los dedos de la mano; y los tres libritos en cartón de la editorial Océano: Gato que duerme, Una mapirisa risa que riza y Sana, sana. Para los mayores, El bosque de mi abecedario, de Pedro Villar, ilustrado por Miguel Calatayud; y Quiquiricosas, de Juan Clemente Gómez, ilustrado por Emilio Urberuaga, poesía de humor fino. Otros títulos recomendables para los más mayores: El mar en calma y viaje feliz, un poema de Goethe ilustrado por Peter Schössow y Hago de voz un cuerpo, de María Baranda, sobre el cuerpo humano.

De clásicos y modernos

No podemos olvidar a nuestra querida Gloria Fuertes. Su desigual producción (poemas maravillosos y otros no tanto) nos lleva a recomendar la excelente selección realizada por José Morán para Susaeta: Gloria Fuertes para niños. También hay algunos poemarios que merecen la pena destacarse. De ellos, concebidos para niños mayores, hay que seleccionar las poesías que mejor se adapten a la edad de nuestro espectador. El bestiario de Beatriz Oses, ilustrado por Miguel Ángel Díez, titulado El secretosecreto del oso hormiguero, en el que los animales sueñan rimando. Versos vegetales y Bibichos, de Antonio Rubio, con poemas suficientemente sencillos y refrescantes como para que los disfruten los niños muy pequeños. De palabras y saltimbanquis, una antología del Premio Nacional de Literatura Infantil Miquel Desclot. Narices, buhítos, volcanes y otros poemas ilustrados, de la editorial Media Vaca, una antología moderna, ideal para introducir a los pequeños en el género. Y por último, algunos poemas del libro que José Agustín Goytisolo dedicó a su hija, Palabras para Julia, donde se incluye el clásico Lobito bueno.

Avanzando

El niño va mejorando su comprensión lectora y hay algunos libros imprescindibles que se pueden ir introduciendo (a partir de 2 años): La pequeña oruga glotona, de Eric Carle, en cualquiera de sus versiones (pequeño de cartón, grande de hojas de papel, grande de hojas de cartón, y pop-up) es una obra muy completa: además de contar un cuento muy bonito sobre la vida de una oruga, es un libro informativo que habla del paso del tiempo, de la transformación de un ser vivo, de los números, los colores, y los días de la semana.

ositoHay que celebrar la esperada reedición de un clásico en rima: Julieta estáte quieta, de Rosemary Wells. Aunque el nueva edición no puede compararse con el cuidado librito editado en la desaparecida colección Altea Benjamín, la excelente traducción y las ilustraciones hacen que merezca la pena incorporarlo a la biblioteca infantil. También Osito, de Else Holmelund Minarik, el primero de una serie divertida y tierna. Y Sapo y Sepo, dos personajes universales de Arnold Lobel: podemos empezar con Sapo y Sepo, un año entero. Por último, uno de los libros que más gustan a los pequeños: Sopa de calabaza, de Helen Cooper, la historia de una amistad y las peleas entre un pato, una ardilla y un conejo.

Algunos imprescindibles

Ya podemos ir introduciendo historias más complejas. En esta nueva etapa, entre los tres y los cinco años, tenemos algunos de los libros más emblemáticos de la literatura infantil: El topo que quería saber quién había hecho aquello en su cabeza, del Premio Andersen de literatura infantil, Wolf Erlbruch, un libro que rompe con los esquemas de lo políticamente correcto en literatura infantil. Por eso a los niños les gusta tanto. (Para esta edad, para saber de dónde vienen los niños, del mismo autor, El milagro del oso); Elmer, de Dave Mackee, todo un personaje con forma de elefante.

Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak, quizás el libro más importante de la literatura infantil contemporánea. monstruosPerfecto ejemplo de álbum ilustrado, en el que la ilustración otorga al texto un nuevo significado. Una estructura narrativa innovadora y llena de imaginación e inteligencia, un texto redondo, un cuento que toca los sentimientos más hondos del niño que crece y se independiza, unas ilustraciones desconcertantes que no dejan a nadie indiferente. Históricamente, rompió moldes al presentar a un niño malo, que aunque es castigado, se convierte en el rey de los monstruos.

bandidosY por último, Los tres bandidos, de Tomi Ungerer: una ruptura con la estética y las historias que normalmente se relacionan con la infancia. Maravilloso cuento de tres bandidos muy malos y una huerfanita a la que raptan.

Muchos cuentos por la noche

Siete ratoncitos se van a la cama y piden una historia para cada uno. Estamos hablando de Historias de ratones, de Arnold Lobel. Siete cuentos inteligentes, disparatados, divertidos, e ilustrados con gran acierto. Los niños los memorizan enseguida y los hacen suyos. Del mismo autor y en la misma línea, recomendamos Sopa de ratón y Búho en casa.

Para leer por la noche, disponemos también de Cuentos para chiquitines, de la editorial Rudolf Steiner, una recopilación de cuentos de la tradición oral europea, rítmicos, de repetición, acumulativos… aparentemente sencillos pero llenos de sabiduría, de referencias a los fenómenos de la naturaleza y a los sentimientos humanos esenciales. Sin ilustraciones, para leer en voz alta y que el niño imagine, a la vez que se produce un momento único de contacto entre el lector y su oyente.sopa

Con cinco ya cabe de todo

A partir de cinco años podemos leerle libros más gordos, antes de acostarle. Recomendamos los clásicos: Historias de Winny de Puh, de A.A. Milne. Las aventuras de este osito tontorrón, que la factoría Disney desvirtuó presentando un producto ñoño y edulcorado, son inteligentes, escritas con un humor muy agudo e ilustradas por uno de los grandes, Ernest H. Shepard. Afortunadamente, la editorial Valdemar lo ha rescatado en su edición original. Del mismo ilustrador, El viento en los sauces, de Kenneth Grahame. Ambos están divididos en capítulos, lo que permite lecturas cortas cada noche, con una continuidad en el tiempo. Y por supuesto, los maravillosos cuentos de Beatrix Potter, en su edición de Cuentos completos, que por cierto es la única que encontramos en nuestro país con los textos y los dibujos originales.

Para terminar

perroLa serie de Ernesto y Celestina, de Gabrielle Vincent, marca la entrada en una nueva etapa, a partir de los seis años, que exige una mayor comprensión lectora. Ernesto y Celestina van al fotógrafo, Ernesto y Celestina van de picnic, Ernesto y Celestina han perdido a Simeón, Ernesto  y Celestina, músicos de la calle. De textos muy breves, las aventuras del oso Ernesto y su hija la ratita Celestina, dos personajes peculiares, al margen y sin igual en la literatura infantil, son libros con muchos matices en las ilustraciones, abordando temas y sentimientos importantes de una forma sutil. Digamos que hay que leer entre líneas. Vincent es una de las grandes ilustradoras de la literatura infantil contemporánea, capaz de transmitir con un par de trazos todo un abanico de sensaciones, y es autora del emblemático libro sin palabras, Un día, un perro, para niños que ya leen bien.

[Marta Ansón Balmaseda]

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