Primeros lectores. Libros recomendados

toroPor fin el niño empieza a adquirir cierta independencia lectora. En esta etapa, de los seis a los nueve años más o menos, es importante la calidad porque ahora se forma la base del futuro lector. Busquemos libros que inviten a leer otros libros: clásicos de siempre o contemporáneos con una trayectoria que garanticen su capacidad para formar lectores. La cantidad o el tamaño de la letra no es elemento suficiente para saber si un libro es adecuado, hay que mirar el contenido, la estructura, etc.. No les abrumemos con cosas complicadas, ni les aburramos con cuentos demasiado sencillos. Resultan ideales los álbumes ilustrados, que cuentan historias fascinantes utilizando la interacción entre un texto corto e imágenes con un gran poder narrativo, porque les permiten acceder a un sinfín de formas de narrar y esto les capacita como lectores competentes. Un libro con poco texto preocupa sobre todo a los padres, cuando la realidad es que permite que el lector incipiente no se canse juntando letras y sin embargo acceda a las historias que le interesan. Ahí está la clave para que se desarrolle el amor por los libros.

Lectura en familia

Otra fórmula para permitirle el acceso a buenas novelas es contar con un adulto que le lea en voz alta, incluso cuando el topopequeño ya puede leer solo. En la lectura no se trata sólo de juntar letras; para ser un lector competente, -lo que nos permitirá disfrutar casi de cualquier libro-, es necesario dominar las distintas formas de narración.  Cuando el niño escucha a alguien leyendo,  él mismo está realizando un tipo de lectura: está aprendiendo a entender estructuras narrativas complejas. En esta etapa esto es crucial, pues no se dispone todavía de herramientas técnicas (no se juntan palabras con eficacia) para disfrutar de los libros que interesan y que son, lógicamente, más complejos que los librillos para aprender o empezar a leer. Además, la lectura en voz alta, en familia o en el aula, es una actividad lúdica como cualquier otra y permite compartir momentos inolvidables.

Libros “llave”

En esta etapa les interesan: las fábulas, las leyendas y los cuentos tradicionales; los mitos griegos y romanos, la mitología artúrica; la poesía, los cómics (dedicaremos sus propios artículos a estos dos últimos), las historias de detectives y de pandillas, carlotalos monstruos, fantasmas, brujas y otros seres que den miedo, los protagonistas subversivos… Proponemos, para empezar, alguno de los que en la librería llamamos libros llave: aquellos que nos abren la puerta al placer de leer. Por suerte, podemos echar mano de la obra del genial Roal Dahl. Niños valientes y listos; adultos (casi todos) perversos y atontados; aventuras disparatadas y aterradoras; situaciones absurdas, soluciones casi mágicas. Nos sirven cualquiera de los títulos para esta franja de edad, ilustrados todos ellos por el infatigable Quentin Blake, pero es ideal para empezar El superzorro.

Otros libros llave: El secuestro de la bibliotecaria, de Margaret Mahy, una tronchante historia, casualmente ilustrada también por Quentin Blake; El oso que no lo era, de Frank Tashlin, divertida parodia del mundo industrializado, con ilustraciones en blanco y negro del propi0 autor. Más avanzados, Emilio y los detectives, de Erich Kästner, un clásico del género: un niño con dinero, un ladrón, una pandilla de chicos al rescate. El topo Grabowsky, de Luis Murschetz, donde se considera al chaval un lector exigente, inteligente y competente, capaz de leer entre líneas. Pippi, de Astrid Lindgren, una magnífica escritora cuyos libros son siempre recomendables y terminan siendo los preferidos de los niños, por su capacidad para conectar con los sentimientos propios de la infancia. En la misma línea y de la misma autora, Miguel el travieso. De Leo Lionni, un cuento disparatado, Una piedra extraordinaria. De Tomi Ungerer, piedraLas aventuras de la familia Melops, unos cerdos muy listos que se meten en líos; o Ningún beso para mamá, de un gatito nada dulce. Dos clásicos americanos, Ferdinando el toro, de Munro Leaf, ilustrado por Werner Kemkle; y La telaraña de Carlota, de E.B White. Por último, de Margaret Atwood, ilustrado por ella, el precioso Arriba en el árbol. El pequeño capitán y El último vampiro. Y no podemos olvidarnos del genial La aventura formidable del hombrecillo indomable, de Hans Traxler, en verso, con poco texto, mucha ilustración y gran sentido del humor.

Los clásicos modernos

De la escritora finlandesa Tove Jansson, recomendamos la saga de los Mumin, con ilustraciones de la autora acompañando un texto genial y de humor absurdo. En España se pueden encontrar cuatro títulos de la colección original. Recomendamos empezar por La familia Mumin, de la editorial Noguer, publicado también por Siruela bajo el título de  Los Mumin. El sombrero del mago. El resto de la colección están en esta última editorial.

De la inigualable Christine Nöstlinger son recomendables para esta etapa cualquiera de sus miles de libros, pero nos gusta especialmente Rosalinde tiene ideas en la cabeza. Y por supuesto, la serie de Mini, protagonizada por una niña divertida y pizpireta. Hay muchos números en la colección, pero se puede empezar por el primero, Mini detective.

grufaloAdemás, dos clásicos monstruosos que también abren puertas: El grúfalo, de Julia Donaldson, y El monstruo peludo, de Henriette Bichonnier. Y dos libros de cuentos: Cuando el mundo era joven todavía, de Jürg Schubiger, un poquito de filosofía para ir entrando en lecturas más serias. Mini cuentos que con un humor inteligente nos ponen a pensar y a hacernos preguntas. Y Caballito blanco, de Onelio Jorge Cardoso, un clásico de la literatura latinoamericana.

Los nuevos

De nuevo cuño, algunos títulos destacables que enumeramos por orden de dificultad: a partir de seis años, Gato negro, gato blanco, de Andrés Guerrero, sobre dos personajes clásicos en la literatura infantil, la dama y el vagabundo, en esta ocasión encarnados en un par de gatos. Óscar y el león de correos, de Muñoz Puelles, con ilustraciones Noemí Villamuza, un niño que tiene miedo a la boca del león de Correos, como metáfora de la infancia. A partir de siete u ocho, Diecisiete cuentos y dos pingüinos, de Daniel Nesquens, ilustrado por Emilio Urberuaga, cuentos inteligentes y disparatados. Las aventuras de Freddy, de Dietlof Reiche, sobre un hamster detective, abordan diversos aspectos de la vida de un niño además del misterio que el ratoncito y su amiga deben resolver en cada libro. Freddy, las aventuras de un hamster, gatoes el primero de los tres que componen la serie. Y La jardinera, de Sarah Stewart, novelita en forma de cartas, ya para lectores competentes, de nueve en adelante.

Y también los ilustrados

Algunos buenos libros-álbum, para todo el rango de edades: Mejillas rojas, de Heinz Janisch, con ilustraciones de Aljoscha Blau. El libro sorprende al espectador desde el principio, pero a medida que va pasando páginas lo maravilla, lo desconcierta, le invita al juego y finalmente lo conmueve y emociona. Frederick, de Leo Lionni, una historia sobre el valor de la literatura, la poesía y otras cosas que no están de moda en nuestra sociedad. Libro de lágrimas, de Pere Ginard, para romper los esquemas y que el niño juegue a conocer sus sentimientos. Los tres erizos, de Javier Sáez Castán. El robo de unas manzanas inicia una pantomima en dos actos en la que los erizos son perseguidos, juzgados y, por obra y gracia de la naturaleza, perdonados. El conde Olinos, un romance ilustrado por Morella Fuenmayor. Willy el tímido, Willy el mago, Willy el campeón y Willy y Hugo, de Anthony Browne, sobre un gorila pequeño y tímido. Conecta de maravilla con los sentimientos de los niños en esta etapa.

Y más…

veranoDel genial Wolf Erlbruch recomendamos Los cinco horribles, para monstruos sin complejos. El sueño de Pipa, de Thomas Docherty de Anaya. Pipa sueña todas las noches pero un día no recuerda con qué y ahí se inicia el viaje. Delicadas ilustraciones que beben de una rica tradición pictórica anglosajona. Cómo aprendí geografía, de Uri Shulevitz, sobre la guerra y la esperanza. El final del verano, de Stian Hole, la historia de una familia, sus anhelos y sus miedos se esconden detrás de un libro que deslumbra a primera vista por su estética y su tratamiento gráfico rompedores. Y por último, dos libros para buscar respuestas: El libro de las preguntas, de Pablo Neruda, ilustrado por Isidro Ferrer (Media Vaca) y Noche de tormenta, de Michèle Lemieux, ambos, eso sí, a partir de 9 años.

Algunos divertimentos…

Nos despedimos de esta etapa, que bien dirigida habrá creado lectores para toda la vida, con algunos divertimentos para desconcertarles: Imagina, de Norman Messenger, una propuesta inteligente de juegos visuales. Espejo y La ola, ambos de Suzy Lee, dos títulos que proponen jugar tanto a la niña protagonista como al lector. El libro de los Monicacos, de Michael Ende, Zoom, de Istvan Banyai, en el que nada es lo que parece. Y La carta de la señora González, de Sergio Lairla,utlimo ilustrado por Ana G. Lartitegui un cuento fascinante que no encaja en ningún género, con truco en las ilustraciones, para investigar. Recomendamos también estos clásicos de la narración sin palabras: Clown, de Quentin Blake y El muñeco de nieve, de Raymon Briggs. A ellos añadimos una historia maravillosa, narrada también sólo con imágenes: El último día del verano, de Cristina Pérez Navarro.

[Marta Ansón Balmaseda]

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