A partir de los dos años, los niños empiezan a comprender historias cortas, de estructuras sencillas, como las de los clásicos de siempre, que ya pueden introducirse. Se puede ir aumentando la dificultad para los niños de tres y cuatro años, y recomendamos ofrecerles cuentos con la mayor variedad posible de estructuras narrativas, ya sean clásicos o contemporáneos. Eso les permitirá más adelante ser lectores competentes, al dominar desde pequeños las distintas formas que existen de narrar historias. Son ideales libros con rima y con repeticiones.También aquellos que presentan una aventura en cada capítulo corto, perfectos para leerlos antes de dormir. Los favoritos suelen tener un sentido del humor inteligente, situaciones absurdas y finales desconcertantes.Si quieres saber más sobre los prelectores, teleer.jpg recomendamos el libro Leer antes de leer (Anaya), de Teresa Durán, que de forma amena y sencilla analiza la interiorización de la literatura por parte de los niños que todavía no leen.

Aquí están algunas de las recomendaciones que hacemos habitualmente en librería…