Por fin el niño empieza a adquirir cierta independencia lectora. En esta etapa, de los siete a los nueve años más o menos, es importante la calidad porque ahora se forma la base del futuro lector. Busquemos libros que inviten a leer otros libros: clásicos de siempre o contemporáneos con una trayectoria que garantice su capacidad para formar lectores. La cantidad o el tamaño de la letra no es elemento suficiente para saber si un libro es adecuado, hay que mirar el contenido, la estructura, etc.. No les abrumemos con cosas complicadas, ni les aburramos con cuentos demasiado sencillos. Resultan ideales álbumes ilustrados que cuenten historias fascinantes con poco texto, porque les permiten acceder sin obstáculos a un sinfin de formas de contar historias y esto les capacita como lectores competentes. Ah, y no dejemos de leerle nosotros en voz alta, pues eso le permite acceder a historias más complejas (y que le gustan más), que no puede leer solo todavía. Además de ser fundamental para que se aficione, es bueno para disfrutar de un grato momento de lectura en familia.

Estos son algunos de los que recomendamos en la librería…