Clown. De Quentin Blake. Considerado como una de las obras maestras de este ilustrador, es un libro sin palabras que bebe de la mejor tradición del cine mudo. Con él comparte una mezcla de humor, ternura y tristeza conmovedores para contarnos la clásica historia del juguete abandonado. Blake hace aquí una demostración de su virtuosismo para narrar con imágenes.
Las estaciones. Iela Mari. Ed. Kalandraka. Por fin un libro sobre este tema que no resulte monótono y repetitivo. Iela Mari, diseñadora de la vanguardia italiana que estudió a fondo el arte y la forma en que lo percibimos en la infancia, nos presenta un sólo árbol y a sus habitantes. A medida que cambia el tiempo, y pasamos las páginas, el escenario va cambiando. Composición sencilla y minimalismo expresivo en los detalles. Aprendemos sobre las estaciones y sobre otras cosas, pero sobre todo nos sorprenderemos y quedaremos maravillados.
La puerta. Michel Van Zeveren. Ed. Corimbo.
El uso del cuarto de baño es un acto cotidiano que puede resultar muy frustrante cuando tenemos una familia numerosa. Y la cerdita protagonista de este cuento pronuncia una sola palabra a lo largo de él, “¡La puerta!”, para hacer valer sus derechos. Divertida historia sin palabras con formato de historieta.
El viaje de Max. Gauthier David y Marie Caudry. Ed. El Aleph. El título original, La balada de Max, hace mayor justicia a lo que nos encontramos al abrir las páginas de este libro: un hermoso viaje imaginario sin palabras, que bien podría ser el sueño de un niño o, efectivamente, una balada. Maravillosas ilustraciones que le dan un sabor añejo a una historia que recuerda a las epopeyas americanas infantiles, tipo el mago de Oz.
Al pie de la letra. Miguel Calatayud. Ed. Kalandraka.
Las letras de un alfabeto juegan en un librito de pequeño formato donde MIguel Calatayud, con su trastocadora perspectiva cubista, nos demuestra una vez más su maestría en el arte de “decir” con imágenes. Sugerente, habil y lleno de inteligencia, se trata de una rara avis donde la interpretación que el autor hace de cada letra es aguda y soprendente.
I
nvisible. Katja Kamm. Ed. Fondo de cultura. Un original libro sin palabras en el que los personajes de la historia se funden con el color del fondo de cada página. Colorista, moderno, con un hábil uso del ordenador, es un puro juego visual para niños prelectores.
Oh! y Ah! Josse Goffin. Ed. RMN
. Por fin los dos clásicos sin palabras de este genial ilustrador. Una imagen que se despliega y da lugar a otra imágen en un sorprendente juego de adivinanzas visuales. Estos dos libros han creado escuela.
El camaleón camaleónico. Eric Carle. Ed. Kókinos. Eficaz y preciso por una parte, juguetón y divertido por otra, inquietante y agobiante en lo más profundo (hasta el liberador final), este compendio de identidades equívocas podría entrar en el catálogo de los míticos bestiarios imposibles.
El otro lado. Istvan Banyai. Ed. Fondo de Cultura.
Quizás el nombre del ilustrador nos resulte familiar, pues Banyai no es otro que el autor de un libro que ya es de culto: Zoom, de la misma editorial. Mago de la trampa visual, en esta ocasión contrapone en cada doble página dos puntos de vista, cada uno desde un lado de algún elemento de la vida cotidiana. Distintas perspectivas, detalles que reaparecen cuando menos te lo esperas, trucos y engaños que el ojo del lector agudo debe resolver o adelantar. Todo un divertimento para leer en familia en verano… o en cualquier momento.
El libro rojo. Barbara Lehman. Ed. Houghton Mifflin Books. Muchos libros sin palabras juegan a salirse de su propio espacio, haciendo un guiño al lector que se sorprende de pronto en un diálogo con el ilustrador lleno de trucos maravillosos. Este libro, ganador de la medalla Caldecott 2006,
es un bonito ejemplo. Una bella historia de encuentro entre dos mundos aparentemente opuestos y un nexo de unión algo mágico, que se puede entender como metáfora de lo que es la lectura. Un cuento sobre la amistad muy bien ilustrado y secuenciado.
Buenos días. Buenas noches. Jan Ormerod . Ed. Serres. Dos libros sin palabras que relatan de una forma poética y a la vez realista las horas del inicio y el final del día en la vida cotidiana de una niña. Los más pequeños y también sus padres se sentirán identificados con la escenas retratadas en unas delicadas acuarelas. 
La sorpresa. Sylvia Van Ommen . Ed. Fondo de cultura. Álbum ilustrado sin palabras en el que una oveja prepara un regalo para su amiga la jirafa, con una sorpresa: le teje un jersey con su propia lana. Tierno, divertido y muy ocurrente. El niño irá descubriendo a través de las imágenes el hilo conductor de la historia.
Todo un mundo. Katy Couprie. Ed. Anaya. Sólo imágenes. Un libro “distinto”, con muchísimas imágenes para ver: ilustraciones, collage, fotografía… Un sutil hilo narrativo que cuenta un día en la vida de un niño. Este libro permite la primera decodificación de significados, paso previo a la lectura.
Mi león. Madana Sadat. Ed. Fondo de cultura.
recioso y colorido libro cuyas imágenes sin palabras nos demuestran que se puede ilustrar con ordenador sin caer en clichés. Un león enorme va a zamparse a un niño en África pero el niño lloriquea y el león decide que mejor se hacen amigos… Esta bonita historia da lugar a todo tipo de aventuras magníficamente ilustradas por esta diseñadora francesa ed origen iraní. Su formato apaisado acompaña muy bien al ritmo marcado por la historia. Ver abajo Del otro lado del árbol, de la misma autora
El libro del verano. Susanne Rotraut Berner. Ed. Anaya. Libro todo cartón, gran formato sin palabras. Presenta un sinfín de personajes y situaciones contidianas que avanzan con las páginas, a lo largo de todo un día. El niño puede estar horas observando los detalles, llenos de humor, y siguiendo el hilo conductor de varias historias paralelas.
El globito rojo. Iela Mari. ed. Kalandraka. Libro sin palabras con imágenes que se transforman de forma espectacular. Puede considerarse como un primer libro de arte. Ya es un clásico. Los disfrutarán tanto padres como niños. De la misma autora y editorial, recomendamos La manzana y la mariposa, reciéntemente publicado
Las clases de tuba. Monique Felix. Il. Barlett. Ed. Kalandraka Precioso libro sin palabras, surrealista y divertido, ideal para introducir a los más pequeños en los principios de la música. La música que toca un niño le hace viajar por una partitura acompañado de todo tipo de animales.
A paso de payaso. Teresa Durán y Francesc Rovira. Ed. La Galera. De la colección Sin palabras de esta editorial, este es uno de los que más nos gustan. Inteligente y divertido, cuenta la romántica historia de amor de un payaso y una bailarina. Recuerda un poco a las mejores películas de Charlot.
Raconte ce que tu vois. Pacquita Maher. Ed. Pastel. Los clásicos narrados con símbolos en un desplegable muy original, que invitan al niño a contar la historia por si mismo.
Adivina quién hace qué. Gerda Muller.
Ed. Corimbo. Distintas huellas recorren distintos escenarios y corresponde al niño averiguar quién va por dónde. Bonito y divertido.
Yo tengo una casa. Claudia Legnazzi. Ed. Fondo de cultura. Una casa que salta de página en página recorriendo paisajes oníricos y llenos de poesía. Muy sugerente para inventar historias.
Bonjour Citrouille! Mitsumasa Anno. Ed. Seuil. Sin palabras, con unas láminas transparentes que transforman una serie de insulsas verduras en personajes con sentimientos y una historia que contar. Nuevamente Anno mezcla la experimentación con la pedagogía, logrando un libro-juego que destaca por su impecable calidad artística.
Del otro lado del árbol. Mandana Sadat. Ed. Fondo de cultura. Una reflexión sobre el poder de los cuentos fantásticos, que utiliza de forma muy expresiva el color y el espacio. Original forma de ilustrar por una artista acostumbrada a experimentar con todo tipo de técnicas.
El último día de verano. Crisitina Pérez Navarro. Ed. Anaya. Teníamos que rescatar este bellísimo álbum sin palabras porque creemos no ha recibido la atención que merece. Un niño solitario en una playa da lugar a una emocionante historia en la que las ilustraciones añaden al relato sensaciones propias de la nostalgia de la niñez y del último día del verano. Para grandes y pequeños.

Oink. Arthur Geister. Ed. Fondo de cultura. Genial ejemplo de un cuento que sin palabras relata una historia llena de acción y cuyo sentido del humor despierta la carcajada. Un bonito ensayo sobre la maternidad.
Alice in Wonderland. Suzy Lee. Ed. Corriani. Delirante versión sin palabras de Alicia en el país de las maravillas. Mezcla de foto, collage y trampantojos, con significados ocultos que el ojo juega a descubrir. En la misma línea onírica, de la misma autora y misma editorial, Mirror: el reflejo de una niña se independiza de su dueña.
Un dia un perro. Gabrielle Vincent. Ed. Zendrera.
Para muchos, la obra maestra de esta ilustradora belga. Se trata de una hermosa y triste historia sin palabras. La expresividad de las ilustraciones y la ternura del emocionante relato conmueven tanto a niños como adultos.
El libro de los retratos. Pascale Estellon. Ed. El Aleph. Será inevitable sentir envidia y ponerse a jugar con el feliz destinatario de este simpático volumen (no sabemos si llamarlo libro, aunque tenga todo el aspecto). Los rostros de las personas (de todas las razas) sí son auténticos libros profundos, vitales y abiertos a los juegos y las caricias infantiles (al menos éstos).
El muñeco de nieve. Raymon Briggs. Ed. Penguin. Un clásico de la Navidad en el mundo anglosajón y una historia también clásica dentro de la literatura infantil. Relata la conmovedora historia de un niño que se escapa por la noche con un muñeco de nieve que ha tomado vida. (También disponible en vídeo)
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Los viajes de Anno. Mitsumasa Anno. Ed. Juventud. Los libros de viaje de Anno son para mirar despacio, saboreando. El niño va descubriendo secuencias, personajes, historias… ocultos en las páginas del libro. Pequeños cuadros sin palabras, llenos de sorpresas, que ayudan a mejorar la atención y que son adecuados para cualquier edad. Hay cuatro viajes publicados en nuestro país (Países nórdicos, Inglaterra, EE.UU e Italia) y uno en Estados Unidos (España). (DESCATALOGADOS)
El mundo del revés. Miguel Calatayud. Ed. Media Vaca. Nunca te fíes de lo que crees. Calatayud, con su gran arte, nos presenta un mundo cubista en el que nuestras creencias son agitadas y vueltas del revés. Inteligente libro sin palabras es otra de las propuestas de esta interesante editorial. También recomendamos Mis primeras 80.000 palabras, en el que ilustradores de todo el mundo interpretan el diccionario.
Zoom. Istvan Banyai. Ed. Fondo de cultura.
Quizás sea este el libro más logrado de este maestro del truco visual. En un zoom, nada es lo que parece y cada página nos descubre cosas que ni siquiera podíamos imaginar.
De noche en la calle. Angela Lago. Ed. Ekaré. Impactante retrato de un niño de la calle en Brasil, realizado por una de las ilustradoras más importantes e innovadoras del mundo. De ella recomendamos también Juan Feliziario Contento, una historia tradicional de repetición que adquiere, gracias a la ilustración, un giro social lleno de actualidad, y Lucas y el ruiseñor, escrito por Antonio Ventura y publicado por Ekaré, un delicioso cuento ilustrado.
No tinc paraules. Arnal Ballester. Ed. Media Vaca. Al mejor estilo del cine mudo, con un toque nostálgico algo retro, Ballester
nos invita a pasar un día en el circo. Como siempre en Media Vaca, encontramos una preciosa edición en la que todos los detalles, desde las tipografías hasta el papel, se han cuidado con gran mimo.
El soldadito de plomo. Jörg Müller. Ed. Lóguez. Impresionante adaptación del clásico de Andersen de la mano de este genial ilustrador alemán. Con su hiperrealismo característico, Müller da una vuelta al cuento y lo llena de detalles de nuestra sociedad actual, con tal crudeza que hace que nos revolvamos. Un libro para niños mayores, adolescentes y adultos.