Mi nombre es Roberta y soy italiana, de la ciudad de Roma, y llevo un tiempo viviendo en Madrid. Vivir en esta ciudad me encanta pero al mismo tiempo la distancia de mi país me lleva a la búsqueda continua de mis orígenes italianos. Para mí el encuentro con las tradiciones más antiguas de Italia se concreta en hacer “burattini” (guiñoles) y teatro para niños. Me gusta el arte en todas sus facetas y me fascina la idea de dar vida a personajes de cuento a través de la fantasía y de la capacidad creativa. Mi carrera profesional como restauradora-decoradora y mi formación como escenógrafa me ha aportado la técnica necesaria para desarrollar mi pasión y poder construir mis propios guiñoles y decorados.
Además, como en la tradición de “Pulcinella”, me captura la idea de ceder la palabra a los guiñoles, ellos pueden decir lo que nosotros por pudor, vergüenza o incapacidad no acabamos de expresar. Aunque mis historias son para niños, nunca puedo olvidar el alto valor catártico y de expresión vital que desde siglos el teatro tiene en sí mismo.